Un informe de Trabajo propone acabar con las ayudas para contratar

18
Sep, 2009

Se está destruyendo empleo a marchas forzadas. Desde que ha arrancado la crisis, han caído más de 1,5 millones de puestos de trabajo en España. En este contexto, se puede llegar a pensar que subvencionar la contratación a través de bonificaciones ayuda a crear empleo o al menos a frenar la sangría. Pero un informe encargado por el Ministerio de Trabajo lo pone en duda. ‘Los contratos incentivados no han logrado contribuir a la creación de empleo o a la reducción del paro’, reza el documento en sus últimas líneas. Aunque inmediatamente matiza: ‘Este resultado no debe sorprender demasiado, dado que el objetivo de las políticas de bonificación no era tanto la creación de empleo como la reducción de la temporalidad’.

Pero el estudio va más allá. ‘Quizá haya llegado el momento de dejar de subvencionar las contrataciones siempre que los fondos que se liberen puedan dedicarse a otras medidas que puedan tener un mayor impacto directo en el nivel de empleo o en la propia protección social de los trabajadores que se encuentran en situación de necesidad como consecuencia del desempleo’, concluye el informe, de ocho capítulos, 290 páginas y fechado en diciembre de 2008.

En el ministerio apuntan que el informe, anticipado ayer por la cadena SER, no ha sido elaborado por técnicos del ministerio, sino por el profesor de la Universidad de Alcalá Luis Toharia -prestigioso conocedor del mercado laboral español y colaborador del ministerio- y otros seis profesores universitarios. Por lo que sus opiniones no tienen por qué coincidir con las oficiales.

No obstante, las conclusiones del informe coinciden básicamente con las que en más de una ocasión responsables del ministerio han formulado fuera de los micrófonos, y con la ‘reflexión’ en voz alta que hizo el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, hace un par de semanas en el Congreso.

‘Tenemos demasiadas bonificaciones en este país y no siempre generan empleo por sí mismas. Es un reto para el Gobierno conseguir el objetivo de crear empleo’, afirmó el ministro ante los diputados. También los sindicatos han expresado en más de una ocasión que las bonificaciones a la contratación no sirven para crear empleo.

Para algunos, la frase sonó a advertencia de Corbacho a la patronal -los empresarios son los máximos beneficiarios de las bonificaciones a la contratación- ante el distanciamiento del Gobierno y la CEOE a cuenta del fracaso del diálogo social. Para otros, una simple reflexión sobre un tema que costará en 2009 unos 2.500 millones de euros a las arcas públicas.

Éste es un asunto nada baladí en este año en que el gasto de la protección por desempleo -prestaciones y subsidios- se situará en torno a los 34.000 millones y en el que el déficit público acabará rondando el 10% del PIB. Hay que tener en cuenta que las arcas de la Seguridad Social no se resienten con las bonificaciones puesto que lo que no perciben del empresario lo aporta el Estado.

En la elaboración del estudio participaron también, a través de entrevistas, responsables ministeriales, empresarios y sindicatos. Los primeros afirman, pese a las opiniones públicas expresadas, que no se puede acabar con las bonificaciones sin más. Que antes habría que ‘converger los costes de los contratos temporales e indefinidos’.

Esto lleva a los responsables del estudio a proponer que las cotizaciones por desempleo cambien en función de si el compromiso laboral es temporal o indefinido, siendo mayores en el primer caso y menores en el segundo.

Mientras CC OO, por parte sindical, muestra su conformidad con las conclusiones, los representantes empresariales afirman que ‘las bonificaciones no deben desaparecer, ya que se perdería la ventaja de contratar determinados grupos de trabajadores mediante contratos indefinidos’.

Este tipo de subvenciones a la contratación indefinida nacieron con el objetivo de impulsar el trabajo entre colectivos desfavorecidos. Pero su extensión en los últimos años ha sido tal que sólo los contratos a hombres entre 30 y 45 años quedan fuera de las subvenciones.

Por otro lado, el ministro Corbacho se refirió ayer a la escasa probabilidad de que el paro llegue al 20% de la población activa. En declaraciones a Onda Cero, dijo que si la población activa registra un crecimiento vegetativo ‘no se llegará a ese porcentaje’ y que si se desbordara la tasa de paro se vería impactada directamente.

FUENTE: El País
Fecha de publicación: Septiembre 2009

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